viernes, 3 de abril de 2009

Educación, Instituciones y Participación Social

GABRIELA SÁNCHEZ CONTRERAS


La educación es base fundamental de cada individuo y también se caracteriza por que debe existir una participación por parte de los agentes y entre las instituciones haya una mejora en varios sentidos de esta, de aquí partimos que la participación social tenga un éxito y esté vinculada a las instituciones y a la misma educación de los agentes y/o individuos.

Existen puntos importantes en la educación e institución de los cuales se tendrá que analizar sobre:

ü Persiste una asignación de recursos ineficiente. Los programas de gasto público en educación se pueden mejorar sustancialmente, a través de una descentralización y de crear un sistema de incentivos para alentar la participación de la sociedad y de las propias escuelas.

ü La estructura orgánica de la educación pública es todavía ineficiente, centralizada y burocrática. En este campo todavía puede hacerse un esfuerzo para traspasar funciones a las comunidades.

ü La información en materia del desempeño escolar es insuficiente, de baja calidad y proporcionada a otros agentes de manera restringida o con poca oportunidad. La información para la gestión de la administración de la misma administración pública es todavía precaria y de mala calidad.

ü La participación de la sociedad en la toma de decisiones y la operación de la educación es todavía muy baja. Llama la atención la notablemente baja participación de los padres de familia aún si se compara con países de similar desarrollo en la región. Ello tiene importantes consecuencias: los padres no exigen un mejor desempeño de las escuelas públicas; las escuelas, a su vez, carecen de capacidad y recursos para responder a las necesidades y nuevas demandas del entorno económico y social de la localidad. y por supuesto a las mismas demandas de la comunidad.

ü Los agentes que participan en la educación tienen un actitud predominantemente conservadora del status quo, casi nunca se comprometen en positivo con una reforma que altere prácticas, conductas e intereses de grupos. El comportamiento de los agentes es muy tradicional, lo cual dificulta la participación activa de la comunidad y, sobretodo la introducción de prácticas innovadoras.

ü La persistencia o agravamiento de los anteriores elementos sugieren la necesidad de perseverar en la reforma institucional, y avanzar a nuevas etapas de la misma. Ciertamente no debería privar sólo el pesimismo. La profundización de la reforma no solo es necesaria y deseable, sino también posible. Habría que reconocer que también hay logros atribuibles a las reformas en el pasado reciente. La etapa de cambios legales en la reforma educativa ha avanzado significativamente, pero falta concluirla.

Los desafíos del sistema educativo están a la vista. Los cambios legales e institucionales recientes no sólo no han concluido sino, además, sus resultados más tangibles para los usuarios están aún por verse. Ciertamente es relativamente más fácil legislar que llevar a la práctica las nuevas reglas del juego, cambiar conductas y vencer inercias. Por ejemplo, los consejos de participación social existen en la ley, pero en la práctica la participación efectiva de los padres es algo que todavía dista de ser una realidad. Esta situación reclama la necesidad de impulsar una “nueva generación de reformas” como las denomina el Banco Mundial que permitan realizar el tránsito hacia un cambio de valores y comportamientos en el lugar clave del sistema educativo: el salón de clases y la escuela. Esto último, habría que reconocerlo, no es una meta fácil de alcanzar pues la escuela es una organización conservadora por excelencia.


Se observa que los recursos afectan en gran totalidad a los programas de gasto público en la educación, pero dice aquí que se pueden mejorar sustancialmente para que haya una mayor participación por parte de la sociedad y en las propias escuelas se dé una mejora de iniciativas.
La estructura e información de cada una de las instituciones ya que la gestión que se traduce en términos de hechos no está bien anclada en términos de supervisión y de mejora, solo hay una vasta dedicación en cuanto a los mejores.

La acción colectiva que pueden emprender los padres para demandar instituciones en los anteriores ámbitos es muy difícil de lograr, porque al momento de realizar la demanda de nuevas instituciones los padres valúan los costos atribuibles a organizarse como muy altos con respectos a sus posibles beneficios. La única posibilidad sería que un agente externo, por ejemplo la autoridad educativa, promoviera la acción siempre y cuando las reglas del juego establecidas legalmente lo permitieran. Habría que tener conciencia de que la organización de los padres tiene un costo que se debe reflejar en el presupuesto. Es muy poco probable que la organización de los padres sea un resultado espontáneo, fruto de la unión de buenas voluntades. La formación de organizaciones cívicas que aliente la participación de los padres en la educación de sus hijos requieren de un esfuerzo de inversión considerable.


En un contexto institucional como el antes descrito, los padres, de acuerdo a su nivel de ingreso, tendrán incentivos para buscar cursos de acción individuales. Por ejemplo, educación complementaria pagada por los padres; salida a otra opción financiada por los padres; participación directa de padres en la educación de sus hijos a través de apoyos didácticos comprados en el mercado: libros de texto, enciclopedias, videos, cassettes, y programas de enseñanza interactiva. Evidentemente que esta posibilidad es muy costosa para la sociedad y las familias, pero además tenderá a abrir la brecha de desigualdad social en la calidad y acceso a la educación eficiente.


Los padres considerarán individualmente esta última opción como la más valiosa, porque es más rápida de alcanzar y, además, sin necesidad de participación social, o sin la necesidad de emprender una acción colectiva que requiere muchas horas de dedicación para llegar a veces a resultados pobres o demasiado politizados. Los padres tenderán a pensar que los costos de emprender acciones colectivas en este ámbito rebasan los beneficios esperados. Las evidencias que han encontrado los expertos es que los apoyos educativos a estudiantes que ocurren en el seno de la familia contribuyen a elevar de manera significativa la calidad de la educación.

La mayor participación de los padres por supuesto que también entraña algunos riesgos. Entre los cuales podríamos destacar los siguientes:

· Puede resultar más difícil aplicar políticas de educación en todo el sistema, puede menoscabarse el cumplimiento de objetivos nacionales más amplios,
· Puede aumentar la segregación social si las escuelas se polarizan entre las elites académicas y las escuelas para los hijos de los pobres y los pocos instruidos,
· Puede reducirse la equidad si las escuelas y las instituciones aceptan estudiantes sobre la base de su capacidad de pago y no de sus calificaciones de ingreso; y finalmente,
· Es posible que los padres carezcan efectivamente de la información que necesitan para hacer juicios sobre la calidad.

La participación social en el que hacer educativo permite dirigir la atención de la comunidad al correcto funcionamiento de la escuela, al cuidado de sus instalaciones, su mobiliario, el material didáctico del que disponen los maestros y al cumplimiento de los planes y programas de estudio, fortaleciendo y elevando la calidad de la educación pública; con el propósito de fomentar la relación entre comunidad, padres de familia y autoridades educativas fomentando la construcción de una cultura de colaboración que redunda en una educación de mayor pertinencia y calidad.

Consejo Estatal de Participación Social
Se constituirá un Consejo Estatal de Participación Social:
ü Padres de familia y representantes de sus asociaciones.
ü Maestros y representantes de su Organización sindical. Instituciones formadoras de maestros
ü Autoridades educativas estatales y municipales.
ü Representantes de los sectores sociales de cada entidad federativa especialmente interesados en la educación.
Consejo Municipal de Participación Social
Se constituirá un Consejo Municipal de Participación Social:
ü Autoridades Municipales
ü Padres de familia y representantes de sus asociaciones.
ü Maestros distinguidos.
ü Directivos de las escuelas.
ü Representantes de la organización sindical de los maestros.
ü Representantes de las organizaciones sociales.


Consejo Escolar de Participación Social
En cada escuela pública de educación básica se creará un Consejo escolar de Participación Social:
ü Padres de familia y representantes de sus asociaciones.
ü Maestros y representantes de su organización sindical.
ü Directivos de las escuelas.
ü Ex alumnos.
ü Miembros de la comunidad interesados en el desarrollo de la escuela.
Pudiera parecer a algunos que hablar de la participación de los individuos en sus múltiples modalidades, es hacerlo de un cadáver o de un sin sentido; también puede figurarse que es otra pieza más de un discurso político del cual hay que estar alerta, sobre todo en estos tiempos en los cuales los políticos son considerados como sinónimo de corrupción. Al hacer un rápido recorrido por internet buscando sitios relacionados con la participación, podrá percatarse que existen una infinidad de trabajos provenientes desde la academia, organismos públicos, privados, investigaciones particulares, noticias de eventos afines, etc.; que los contenidos son tan extensos y divergentes entre sí, que seguramente una vida no alcanzaría para analizarlos, pues cada día aumenta el número de materiales.







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